EDITORIAL
Queridos lectores:
Cuando imaginé Grafemas, soñaba con una revista que pudiera abrir una pequeña puerta a quienes están empezando a escribir, a crear; un lugar donde las letras puedan encontrarse con lectores y donde las voces nuevas tengan la posibilidad de ser escuchadas. El primer número me confirmó que tenía sentido. Y, al presentar este segundo número, siento una alegría todavía más grande.
Estoy muy feliz y agradecida. La convocatoria para el segundo número superó mis expectativas; recibí material de varios países: cuentos, poemas, ensayos, fotografías. Lo más importante es que, detrás de cada mail, se encuentra una persona que decide confiar en este espacio cultural para dar a conocer su arte.
La revista nace de la generosidad de quienes crean, pero también de la de quienes leen, miran, recomiendan y acompañan. Porque una revista cultural no se construye solamente con quienes publican; se construye con cada persona que se detiene frente a un título y descubre por primera vez la impronta de un autor que todavía no conocía.
Mi deseo es que Grafemas siga siendo un lugar de encuentro y descubrimiento. Un espacio pequeño, pero abierto; hecho con entusiasmo, curiosidad y con la convicción de que el arte siempre merece ser descubierto.
A quienes participaron de este número, gracias por confiar. A quienes estuvieron desde el comienzo, gracias por acompañarme en este camino. Y a quienes llegan por primera vez, ¡bienvenidos!
